Pregunta filosófica incuestionable

Pero la pregunta filosófica incuestionable y en vigencia seguía siendo la misma ¿puede realmente el hombre cambiar?

No.

A consecuencia de ello, el mundo nuevamente está dando un vuelco a sí mismo, pero no como en los viejos tiempos cuando el orden establecido llegaba a su vencimiento y alguien generaba una idea, producía un nuevo concepto y luego, poco a poco, otros lo iban haciendo propio hasta generar un nuevo orden.

Ahora el cambio viene desde otro lugar, uno que está más allá de uno o unos. No es concebido por una idea sino que se establece desde dentro, como si ya hubiese sido generado hace millones de años por la inteligencia superior. No hay vencimiento de lo antiguo, ni crecimiento de algo nuevo. Así es como debe ser.

Extracto del prólogo de “El Umbral”

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